Seamos sinceros. Todos hemos pasado por eso. Mirando fijamente una página en blanco, con el cursor parpadeando burlonamente, esperando que surja algo brillante. Pero no surge nada. El pozo se siente vacío, el depósito está echando humo, y esa molesta voz en nuestra cabeza susurra: «Os habéis quedado sin ideas».
Si estás asintiendo ahora mismo, respira. No eres el único. Todo escritor, bloguero, artista y alma creativa se enfrenta a esto en algún momento. En realidad, tacha eso. Nos enfrentamos a esto en muchos momentos de nuestro viaje creativo. No es señal de que estemos fracasando. Simplemente forma parte del proceso.
¿La buena noticia? Hay formas prácticas de cebar la bomba y hacer que esos jugos creativos vuelvan a fluir. He aquí nueve consejos que pueden ayudarnos cuando nuestra creatividad parece haberse agotado por completo.
Nueve formas prácticas de reavivar tu creatividad

1. Cambia tu entorno
A veces nos estancamos porque nuestro entorno se ha vuelto demasiado familiar. Nuestro cerebro ansía la novedad, y cuando todo parece igual día tras día, la inspiración puede desvanecerse en el ruido de fondo de la rutina.
Intenta trabajar en una habitación diferente, en una cafetería, en una biblioteca o incluso fuera, en un parque. El simple hecho de cambiar nuestro entorno físico puede cambiar nuestro estado mental. Nuevas vistas, sonidos y olores estimulan distintas partes de nuestro cerebro y pueden desbloquear nuevas perspectivas que no sabíamos que teníamos.
2. Lee con voracidad y amplitud
Cuando nuestro propio pozo creativo se seca, podemos tomar prestado de otros. No, no plagiar. Hablamos de llenar nuestra mente de voces, estilos e ideas diferentes. Lee libros fuera de tu género habitual. Sumérgete en la poesía si normalmente escribes contenido técnico. Coge una novela de misterio si eres bloguero de estilo de vida.
La lectura nos expone a nuevas formas de pensar y expresar ideas. Nos recuerda las posibilidades del lenguaje y de la narración. A veces, una sola frase de otro escritor puede desencadenar una dirección totalmente nueva para nuestro propio trabajo.
3. Lleva un diario de ideas
Esto es lo que pasa con las ideas creativas: rara vez aparecen cuando estamos intentando desesperadamente convocarlas. Aparecen durante nuestra ducha matutina, mientras paseamos al perro o justo cuando nos estamos quedando dormidos. Luego desaparecen antes de que podamos capturarlas.
Empieza a llevar un diario de ideas. No tiene por qué ser lujoso. Utiliza la aplicación de notas de tu teléfono, un pequeño cuaderno en tu bolso o incluso notas de voz. Cada vez que se te ocurra una idea, anótala. Ninguna idea es demasiado pequeña o tonta. Cuando más tarde estemos atascados, podemos hojear estos momentos capturados y encontrar semillas esperando a ser plantadas.
4. Da un paseo o mueve el cuerpo
Hay ciencia de verdad detrás de esto. Los estudios demuestran que caminar puede aumentar el rendimiento creativo hasta en un 60%. Cuando movemos el cuerpo, no sólo ejercitamos los músculos. Le damos a nuestro cerebro espacio para divagar, establecer conexiones y procesar ideas sin la presión de producir algo inmediatamente.
Caminar, correr, hacer yoga, bailar en la cocina. Cualquier cosa que te ponga en movimiento funciona. El ritmo del movimiento físico suele reflejar el ritmo del pensamiento creativo. Las ideas que parecían estancadas de repente empiezan a fluir cuando dejamos de esforzarnos tanto y simplemente nos movemos.
5. Practica la escritura libre sin juzgar
Programa un temporizador para 10 ó 15 minutos y escribe sin parar. No lo corrijas, no lo cuestiones, no te preocupes por la gramática, la ortografía o si tiene sentido. Deja que salgan las palabras.
Esta técnica silencia a nuestro crítico interior, esa voz áspera que nos dice que nada de lo que creamos es suficientemente bueno. Cuando eliminamos el juicio de la ecuación, creamos espacio para que surjan ideas inesperadas. La mayor parte de lo que escribimos durante la escritura libre puede ser basura, y eso está perfectamente bien. Pero enterradas ahí, a menudo encontraremos gemas que merece la pena desarrollar.
6. Conectar ideas no relacionadas
La creatividad a menudo surge de establecer conexiones inesperadas entre conceptos aparentemente no relacionados. Mark Twain lo dijo bien: no hay ideas nuevas, sólo ideas viejas dispuestas de formas nuevas.
Prueba este ejercicio: elige dos palabras o conceptos al azar que no tengan nada que ver entre sí. Quizá «océano» y «tecnología» o «abuela» y «aventura». Ahora oblígate a encontrar conexiones o a crear una historia que las relacione. Este estiramiento mental fortalece nuestros músculos creativos y a menudo conduce a ideas sorprendentemente frescas.
7. Consume diferentes formas de arte
No podemos crear en el vacío. Necesitamos input para generar output. Pero aquí está la clave: no te limites a consumir contenido en tu propio medio. Si eres escritor, ve a ver cuadros. Visita un jardín de esculturas. Escucha música que no hayas oído nunca. Mira un espectáculo de danza o un documental sobre arquitectura.
Experimentar el arte en diferentes formas activa distintas partes de nuestro cerebro. Un cuadro puede inspirar la descripción de un personaje. La letra de una canción puede suscitar el concepto de una historia. El diseño de un edificio puede darnos una metáfora que hemos estado buscando. La creatividad está interconectada, y podemos inspirarnos en cualquier parte.
8. Establecer restricciones y limitaciones
Puede sonar contradictorio, pero tener demasiada libertad puede paralizar la creatividad. Cuando todo es posible, ¿por dónde empezamos? A veces, imponernos limitaciones nos da la estructura que necesitamos para ser creativos.
Intenta escribir una historia en exactamente 100 palabras. Describe algo sin utilizar los adjetivos más obvios. Crea un poema en el que cada verso deba empezar por la siguiente letra del alfabeto. Estas limitaciones artificiales nos obligan a pensar de forma diferente y a menudo conducen a avances creativos que no habríamos descubierto de otro modo.
9. Date permiso para crear mal
He aquí una verdad que a menudo olvidamos: no todo lo que creamos tiene que ser brillante. De hecho, la mayor parte no lo será. Y eso no sólo está bien, sino que es necesario. No podemos llegar a lo bueno sin pasar primero por lo mediocre.
Maya Angelou dijo una vez que escribiría incluso las cosas más aburridas y horribles, sólo para demostrar a la musa que iba en serio. Entonces llegaba la inspiración. Tenemos que darnos permiso para escribir mal, dibujar mal, crear mal. El acto de crear, incluso cuando no nos sentimos inspirados, mantiene el canal abierto. El impulso importa más que la perfección.
Lo esencial
Las sequías creativas nos ocurren a todos. No son una señal de que hayamos perdido nuestro talento o de que debamos rendirnos. Simplemente forman parte del ciclo creativo, como las estaciones. Después del invierno llega la primavera.
La clave está en tener herramientas en nuestra caja de herramientas para esos periodos de sequía. Prueba estos consejos, experimenta con lo que te funciona y recuerda que la creatividad es una práctica, no un estado permanente. Algunos días las ideas fluyen sin esfuerzo. Otros días tenemos que trabajar para conseguirlas. Ambas experiencias son válidas, y ambas forman parte de ser un creador.
Así, la próxima vez que esa página en blanco nos mire fijamente, sabremos qué hacer. Nos alejaremos, moveremos el cuerpo, hojearemos nuestro diario de ideas o simplemente nos pondremos a escribir mal hasta que surja algo bueno. Porque el pozo no está realmente seco. A veces sólo necesitamos cebar la bomba de forma un poco diferente.
Sigue creando. Las ideas están ahí, esperando a que las encontremos.



